Desde el 10 de abril, la Unión Europea ha puesto en marcha el sistema EES, un control automatizado de entradas y salidas del espacio Schengen. Los viajeros extracomunitarios deben registrar huellas y rostro en terminales sin recibir sello en el pasaporte. La medida ya ha provocado largas esperas en aeropuertos como los de Frankfurt y Atenas, lo que anticipa un cambio notable en la experiencia de viaje.
Cómo funciona el registro biométrico en fronteras 🛂
El sistema EES sustituye el timbrado manual por quioscos de autoservicio que capturan datos biométricos. Al llegar, el viajero coloca sus dedos en un escáner y mira a una cámara para el reconocimiento facial. La información se vincula a un archivo digital, eliminando el sello físico. Esto permite a las autoridades rastrear estancias ilegales o excesos de permanencia. Sin embargo, la infraestructura no está preparada para picos de tráfico, y los retrasos se acumulan.
Adiós al sello, hola a la espera infinita ⏳
Ahora, en lugar de un sello bonito en tu pasaporte, te llevas un escaneo de huellas y una foto que probablemente te salga peor que la del DNI. Lo mejor es que, mientras haces cola, puedes pensar en lo seguro que está todo. Si vuelas desde Atenas, lleva un libro; si es desde Frankfurt, lleva una tienda de campaña. La seguridad avanza, pero la paciencia del viajero retrocede a paso de tortuga.