El parlamento del estado de Nueva York ha aprobado una moratoria de doce meses para la construcción de nuevos centros de datos. La medida responde al elevado consumo de agua y electricidad de estas instalaciones, sumado al ruido constante que generan y la escasa creación de empleo directo. Una pausa forzada para evaluar su impacto real.
Infraestructura crítica bajo la lupa regulatoria ⚖️
Un centro de datos moderno puede consumir tanta electricidad como una ciudad pequeña y requiere millones de litros de agua al día para refrigeración. En Nueva York, donde la red eléctrica ya opera al límite, estos monstruos tecnológicos compiten con hospitales y viviendas. La moratoria no detiene los centros existentes, pero obliga a replantear estándares de eficiencia y ubicación antes de expandir la nube.
Menos empleos que un cibercafé de los 90 🥨
Lo curioso es que estos templos del silicio apenas generan puestos de trabajo. Un centro de datos del tamaño de un campo de fútbol necesita a cuatro técnicos y un becario para mantener las luces encendidas. Mientras tanto, una tienda de kebabs de la esquina da trabajo a más personas. Quizás los políticos neoyorquinos calcularon que es mejor tener puestos de perritos calientes que servidores zumbando.