El Mobile World Congress cerró su última edición en Barcelona con una cifra que hace brillar los ojos de cualquier gestor: 588 millones de euros de impacto económico, según John Hoffman, director de GSMA. El directivo defiende que el beneficio macro supera las molestias, aunque los vecinos del barrio de L’Hospitalet y la Fira no compartan tanto entusiasmo tras una semana de cortes, ruido y precios disparados.
El modelo de negocio de GSMA y su impacto en la ciudad 💰
GSMA, como organizadora, ingresa por alquiler de espacios, patrocinios y entradas. Hoffman asegura que el evento es un motor económico que justifica las incomodidades temporales. Sin embargo, el reparto de esos 588 millones es opaco: hoteles, restauración y transportes captan la mayor parte, mientras que los residentes soportan el coste en forma de congestión, subida de precios en supermercados y pérdida de calidad de vida. El modelo premia a grandes corporaciones, no al vecino que no puede aparcar.
Beneficios millonarios para todos... menos para el de siempre 😤
Hoffman dice que el beneficio es macro, y vaya si lo es: para las cuentas de GSMA, para los taxistas que cobran el doble y para los bares que venden cerveza a precio de oro. Pero si preguntas a María, que vive junto a la Fira y no pudo dormir tres noches seguidas, te dirá que su beneficio fue una bolsa de tapones para los oídos y un descuento en el psicólogo. Eso sí, el año que viene repetimos, que el macro manda.