MSI ha puesto sobre la mesa su nueva consola portátil, la Claw 8 EX AI+, y lo ha hecho con un precio que duele: 1700 dólares. Es la portátil más cara del mercado, superando incluso a sus competidoras más potentes. La máquina funciona como un PC completo, pero su pantalla es LCD en vez de OLED y su sistema operativo Windows complica la experiencia táctil. Para el ciudadano común, este precio significa que con ese dinero puede armar un buen equipo de escritorio y además comprar otra consola más económica. MSI ha priorizado la potencia bruta sobre la accesibilidad, alejando el producto del gran público.
Potencia bruta con pantalla LCD y Windows a cuestas 🎮
La Claw 8 incorpora el procesador Intel Core Ultra 7 258V, 32 GB de RAM LPDDR5X y una GPU integrada Arc. Su rendimiento en juegos es notable, superando a la mayoría de portátiles de su clase. Sin embargo, la pantalla LCD de 8 pulgadas con 1080p y 120 Hz se queda corta frente a las pantallas OLED de la competencia, que ofrecen negros profundos y mejor contraste. Además, el sistema Windows 11, aunque versátil, no está optimizado para el control táctil y obliga a navegar por menús de escritorio con los sticks. La batería de 53 Whr ofrece unas dos horas en juegos exigentes, un tiempo que deja dudas sobre su autonomía real.
1700 pavos para jugar con el cargador pegado 🔋
Pagar 1700 dólares por una consola portátil suena a broma de mal gusto, pero aquí estamos. Con ese dinero te llevas un PC decente con gráfica dedicada y una Nintendo Switch OLED de regalo, pero MSI prefiere que cargues con un aparato que, a los 45 minutos de juego, ya te está pidiendo el cargador como un perro hambriento. Eso sí, la pantalla LCD te recordará los buenos tiempos de los monitores de los 90, con esos negros grisáceos que tanto echabas de menos. Al menos, cuando se te acabe la batería, tendrás tiempo de sobra para reflexionar si no era mejor comprarte un PC.