Un equipo de seguridad ha logrado burlar un escáner de acceso venoso usando un molde termoplástico fabricado con impresión 3D. El ataque replica la geometría del dorso de la mano de un usuario legítimo, engañando al sensor infrarrojo. La técnica combina fotografía de alta resolución y modelado inverso, demostrando que incluso la biometría más avanzada tiene puntos débiles cuando se combina con hardware accesible y software de código abierto.
Pipeline técnico: de la foto al molde funcional con MeshMixer y Blender 🛠️
El proceso comienza con la captura de imágenes del dorso de la mano desde varios ángulos. Con MeshMixer se limpia la malla inicial y se repara la topología para eliminar imperfecciones. Luego, en Blender se refina la superficie, se extrae el patrón venoso como un mapa de relieve y se genera un molde negativo. El material termoplástico se imprime a baja temperatura para que sea flexible y translúcido, propiedades clave para que el sensor interprete la réplica como tejido real. El ajuste final requiere varias iteraciones de prueba y error.
El ataque que convierte tu mano en un souvenir de plástico 🖐️
Lo curioso del caso es que, mientras las empresas venden estos escáneres como fortalezas infranqueables, un aficionado con una impresora de 200 euros y dos programas gratuitos puede fabricar una mano de pega que abre puertas. El molde parece un juguete de feria, pero el sensor lo acepta sin rechistar. Si alguien te pide que enseñes la mano para una foto, piensa que quizá no busca un selfie, sino clonar tu identidad vascular para colarse en la oficina mientras tú desayunas.