Investigadores del MIT han desarrollado un método para imprimir estructuras magnéticas más pequeñas que un grano de arena, capaces de moverse con un imán común y activar partes específicas de objetos microscópicos. La técnica promete avances en robótica a escala minúscula, pero el coste y la velocidad de impresión limitan su uso fuera del laboratorio.
Impresión lenta y caro imán de corto alcance 🧲
El método de impresión 3D emplea campos magnéticos para moldear polímeros con partículas ferromagnéticas. Sin embargo, la fabricación de cada estructura es un proceso lento y costoso, lejos de una producción masiva. Además, el imán común solo controla los robots a distancias de milímetros, lo que hace inviable cualquier aplicación práctica inmediata en medicina o industria real.
Robots para ricos y espías de bolsillo 🕵️
La noticia suena a medicina para todos, pero la realidad es que el MIT venderá la patente a una empresa que lo usará para microingeniería militar o fármacos de lujo. Mientras tanto, el ciudadano que pagó los impuestos para esta investigación podrá ver los resultados en 20 años, si es que tiene para pagar el tratamiento. O quizá ya le estén espiando las células con un robot del tamaño de una bacteria.