Un incidente en una planta de licuación de hidrógeno puso a prueba los protocolos de seguridad. Una micro-fisura en la soldadura de un tubo capilar del criostato generó un escape de gas inflamable. La fuga, no detectada a tiempo, encontró una fuente de ignición y desencadenó un incendio controlado, pero con lecciones importantes para el sector.
Reconstrucción 3D del siniestro con FARO Scene y FLACS 🔥
La investigación del siniestro se apoyó en herramientas de modelado 3D. Con FARO Scene se escaneó la geometría de la planta para generar una nube de puntos precisa. Este modelo se integró en FLACS, un software de dinámica de fluidos computacional, para simular la dispersión del hidrógeno y la dinámica del incendio. El análisis confirmó que la fisura capilar, de apenas micras, fue suficiente para crear una nube inflamable crítica en la zona del criostato.
Soldadura fina: el punto débil del criostato ⚠️
La moraleja de esta historia es que, en el mundo del hidrógeno, un error de micras puede provocar un incendio de metros. El tubo capilar, diseñado para ser fino y preciso, resultó ser el talón de Aquiles del sistema. Al parecer, el soldador de turno tuvo un mal día o la micro-fisura decidió hacerse famosa. Lo cierto es que ahora la planta tiene un nuevo protocolo: revisar con lupa cada milímetro de soldadura, porque el hidrógeno no perdona, ni siquiera los errores pequeños.