El Ayuntamiento de Sevilla ha instalado microchips en las palmeras del barrio de San Julián para combatir el robo de estos ejemplares, valorados hasta 3.000 euros en el mercado negro. La medida busca identificar las plantas y disuadir a los ladrones, que las arrancan para venderlas en viveros ilegales. Así se protege el patrimonio verde local, aunque el problema de fondo sigue sin atajarse.
Cómo funciona el chip antirrobo en las palmeras sevillanas 🌴
Los microchips, similares a los usados en mascotas, se implantan en el tronco de las palmeras y almacenan un código único vinculado a una base de datos municipal. Al escanear el chip, la policía puede verificar la procedencia legal del ejemplar. La tecnología es pasiva, sin batería, y se activa solo con un lector específico. El coste por unidad es bajo, pero su eficacia depende de que se realicen inspecciones periódicas en viveros y puntos de venta sospechosos.
Próximo paso: GPS en los geranios para que no se fuguen 😂
Ahora las palmeras llevan chip, pero los ladrones no se rinden: seguro que ya están planeando cómo clonar el código o vender las palmas como souvenirs ecológicos. Mientras, los vecinos de San Julián vigilan sus macetones como si fueran joyas. Lo siguiente será ponerle AirTag a los cactus para que no se vayan de copas. Al menos, si roban una palmera, ya no podrán decir que era para decorar el salón sin papeles.