Imaginemos un escenario de ciencia ficción que los físicos toman en serio: un microagujero negro primordial, del tamaño de un átomo pero con la masa de una montaña, cruzando nuestra atmósfera. Su paso no sería silencioso. Dejaría un túnel de vacío instantáneo y un estallido sónico colosal, audible en todo el planeta, al absorber los gases a su alrededor.
El mecanismo físico detrás del fenómeno 🌀
Estos objetos, formados en el Big Bang, viajarían a velocidades relativistas. Al atravesar el aire, su gravedad extrema succionaría las moléculas de nitrógeno y oxígeno, creando un vacío perfecto a su paso. La implosión resultante del aire al rellenar ese vacío generaría ondas de choque supersónicas. Según modelos teóricos, la frecuencia del sonido sería tan baja que viajaría miles de kilómetros sin atenuarse.
El seguro de hogar no cubre agujeros negros 😅
Si esto ocurriera, el GPS fallaría, las alarmas de los coches sonarían al unísono y los perros aullarían sin motivo aparente. Mientras tanto, los seguros de hogar recibirían llamadas de gente preguntando si su póliza cubre daños por singularidad gravitatoria. La respuesta, como era de esperar, sería un rotundo no. Mejor tener un paraguas, por si acaso.