MG destinará 200 millones a una planta en Galicia para ensamblar 120.000 coches al año. Pero no construyen una fábrica de verdad, sino un centro de ensamblaje ligero. Las piezas llegarán ya hechas del extranjero y aquí solo las unirán para esquivar aranceles y etiquetar el producto como made in Spain. Los políticos celebran la inversión china, aunque los empleos serán temporales, la tecnología seguirá fuera y el beneficio industrial para la región será mínimo.
Ensamblaje sin tecnología ni cadena de suministro local 🏭
El modelo de MG replica el de otras marcas chinas en Europa: importar componentes ya fabricados y realizar un montaje básico in situ. Esto evita aranceles de importación y permite usar etiquetas de origen local, pero no genera transferencia tecnológica ni desarrollo de proveedores. Mientras fábricas europeas cierran y la industria auxiliar gallega se hunde, este proyecto solo ofrece puestos de trabajo de baja cualificación y temporales. La promesa de fabricación es, en realidad, un truco logístico para burlar aduanas.
La fábrica de IKEA para coches: traes la caja, montas en casa 🛠️
O sea, que MG va a montar 120.000 coches al año como quien monta una estantería de IKEA: piezas precortadas, instrucciones básicas y un destornillador. Los políticos locales se frotan las manos mientras anuncian empleo de calidad, que luego resulta ser turnos de 12 horas atornillando parachoques. Eso sí, la pegatina verde de made in Spain queda muy bonita en el catálogo. Una migaja con etiqueta de filete, pero oye, al menos no es un centro logístico de Amazon.