Meta instaló un software en los ordenadores de sus trabajadores para registrar pantalla, teclas y clics con el objetivo de alimentar sus modelos de inteligencia artificial. El programa fue suspendido tras una filtración que expuso información interna del personal. Para la ciudadanía, este nuevo episodio confirma que una empresa con un historial de escándalos de privacidad no protege ni los datos de su propia gente.
Cómo funcionaba el sistema de vigilancia interna 🕵️
La herramienta, diseñada para capturar cada interacción del empleado con su equipo, buscaba generar datasets masivos para entrenar algoritmos. Meta no informó con claridad el alcance del monitoreo ni los protocolos de seguridad. Un fallo en la configuración permitió que datos sensibles, como conversaciones y contraseñas, quedaran expuestos. La empresa detuvo el programa, pero el daño a su reputación ya estaba hecho: ni sus propios trabajadores están a salvo.
El jefe te vigila, pero se le olvida cerrar la puerta 🔓
Parece que en Meta creen que la mejor forma de innovar es espiar a su propio personal. Lo curioso es que, con tanto ojo puesto en cada clic, nadie notó que la puerta de los datos estaba abierta. Así que, mientras la empresa planea su próximo movimiento, los empleados ya saben que su privacidad es el precio de tener trabajo. Al menos, la IA sabrá exactamente cuántas veces miraste el reloj hoy.