Meta anuncia nuevas protecciones para adolescentes en Instagram y Facebook. Filtran publicaciones inapropiadas, limitan dietas extremas y ejercicio obsesivo. Suena genial, pero la pregunta es quién decide los límites. La realidad es que este cambio no nace de la generosidad, sino de una larga lista de demandas millonarias por daños a la salud mental de los jóvenes.
Algoritmos que antes empujaban al límite 🤖
Durante años, los algoritmos de Meta priorizaron contenido que maximizaba el tiempo de pantalla, aunque eso significara mostrar cuerpos irreales o dietas peligrosas a adolescentes. Ahora, con filtros automáticos y restricciones de búsqueda, intentan corregir el rumbo. Pero el cambio no es técnico, es legal. La presión de juicios por promover ansiedad y trastornos alimenticios obligó a rediseñar el sistema. No es innovación, es cumplimiento forzado.
Ahora resulta que la culpa era del usuario 😏
Meta ahora se pone el traje de salvador digital, como si nunca hubiera visto el negocio en el morbo y la comparación. Ojalá aplicaran esos filtros a sus propias prácticas empresariales. Pero no, es más fácil culpar al algoritmo de turno que admitir que el negocio se construyó sobre la inseguridad ajena. Qué bonito es el arrepentimiento cuando viene con factura de abogados.