Publicar la foto de un amigo sin su consentimiento es pan de cada día entre adolescentes. Lo que muchos ignoran es que esta práctica vulnera derechos fundamentales como la intimidad y la propia imagen, protegidos por leyes españolas y europeas. Los padres del menor afectado pueden exigir la retirada de la imagen y reclamar una indemnización, siendo los progenitores del menor que difundió la imagen los responsables civiles.
La ley escrita contra el algoritmo que todo lo olvida 📜
La normativa es clara sobre el papel, pero la realidad técnica es otra. Las plataformas como Instagram, TikTok o WhatsApp carecen de un botón funcional para que un padre retire una foto compartida por otro menor. El proceso legal requiere recursos: abogado, pruebas y paciencia. Mientras tanto, la imagen se replica en grupos y servidores. Los jueces rara vez conceden indemnizaciones significativas, y el argumento de que eran niños jugando suele bastar para cerrar el caso con una disculpa.
Colegios influencers: el consentimiento es para los padres, no para ellos 🏫
Mientras usted se preocupa por lo que publica su hijo, resulta que el propio colegio ya ha colgado fotos de su retoño en Instagram bajo el paraguas del interés educativo. Sin permiso explícito, claro. Porque nada educa más que usar a los alumnos como contenido gratuito para el feed del centro. Eso sí, si reclama, le responderán que es por su bien y que quite, que no sea antisocial. La hipocresía, como la foto, viaja rápido.