Una familia con niños vive hacinada entre escombros y desechos en un solar municipal. Los vecinos denuncian la situación desde hace meses, pero el ayuntamiento solo ha actuado para iniciar un expediente de desalojo. La paradoja es evidente: hay presupuesto para echar a la calle, pero no para limpiar y realojar antes de que un menor enferme.
Tecnología social: sensores y datos para prevenir, no para castigar 🛰️
Existen sistemas de monitorización ambiental con sensores IoT que miden niveles de amoniaco, metano y partículas en vertederos ilegales. Integrados con los padrones municipales, podrían alertar automáticamente a servicios sociales cuando un menor reside a menos de 50 metros de un foco infeccioso. La tecnología ya permite priorizar intervenciones sanitarias sobre trámites burocráticos, pero sigue sin aplicarse en estos casos.
La solución: una app para que el niño se desahucio solo 🚨
Quizá lo más eficiente sería desarrollar una plataforma donde los menores puedan solicitar su propio realojo mediante un botón de pánico. Mientras tanto, el ayuntamiento podría subcontratar la limpieza del solar a una startup y facturarle el coste al propietario. Pero claro, eso implicaría mover una ficha, y ya sabemos que en la administración mover fichas cansa más que vivir entre ratas.