El día de la dana, Carlos Mazón activó un plan de comunicación vía WhatsApp: pidió a sus consellers saturar a los medios con datos para crear una falsa sensación de alerta. Mientras otros informaban sobre el terreno, él dejó de escribir. La estrategia, según fuentes internas, buscaba desviar la atención de la ausencia de un plan de emergencia real. El ciudadano recibió cifras, pero no ayuda directa.
Datos masivos como cortafuegos ante la falta de protocolos técnicos 🛡️
La táctica de inundar con información técnica recuerda a un ataque DDoS: saturar el canal para que nadie pueda preguntar por lo esencial. En sistemas de emergencia, los datos sin acción son ruido. Mientras los consellers enviaban partes meteorológicos y cifras de caudal, los protocolos de evacuación y asistencia sobre el terreno quedaban en segundo plano. La gestión de crisis se convirtió en gestión de la percepción, delegando la responsabilidad operativa a quienes estaban en la zona.
Mazón y el arte de desaparecer tras un aluvión de PowerPoints 📊
Si algo demostró Mazón es que, en emergencias, un buen PowerPoint puede ser más letal que la lluvia. Mientras él silenciaba el chat, sus consellers soltaban datos como si fueran confeti en una boda. El ciudadano, empapado de números, solo podía preguntarse: ¿esto me va a sacar del agua o solo me va a mojar con estadísticas? Al menos, la dana se llevó la culpa.