Con el estreno de Todo lo que nunca fuimos, basada en la novela de Alice Kellen, los actores Maxi Iglesias y Margarida Corceiro ponen el foco en la salud mental. La cinta, que llega a los cines este viernes, narra la historia de Lea y Axel, pero trasciende el romance para abordar el dolor y la pérdida. Corceiro interpreta a una joven marcada por la muerte de sus padres, con dificultades para expresar sus emociones, y subraya que pedir ayuda es fundamental.
El desarrollo emocional como motor narrativo en la gran pantalla 🎬
La película utiliza una estructura de guion que prioriza la evolución psicológica de los personajes sobre los giros argumentales convencionales. El tratamiento del duelo y la ansiedad se aborda con planos cercanos y diálogos contenidos, evitando el dramatismo excesivo. Para el público joven, acostumbrado a consumir contenido rápido en redes, esta propuesta supone un cambio de ritmo: invita a la pausa y a la reflexión. Iglesias celebra que las nuevas generaciones tengan herramientas para hablar de salud mental de forma asertiva, algo que a los 20 años no existía.
Llorar en el cine: el nuevo trend que no necesita hashtag 😢
Margarida Corceiro asegura que está bien sentir y llorar, que no es debilidad sino un paso necesario. Y oye, si antes ocultábamos las lágrimas en la butaca para que nadie nos viera, ahora parece que hasta las compartimos en stories. Menos mal que la película llega en la era del mental health awareness, porque si no, igual nos tocaba fingir que el ojo nos lloraba por la alergia. Al menos, Axel y Lea nos dan permiso para soltar un par de lagrimones sin vergüenza.