El magnate japonés Masayoshi Son ha puesto freno a la visión de Elon Musk de construir centros de datos en el espacio. Aunque la idea reduciría costes eléctricos, Son señala que estos representan una porción menor del gasto total. Para el ciudadano común, esto implica que las soluciones futuristas no siempre atacan los problemas reales, como el aumento en las tarifas de servicios digitales que ya pagamos.
El coste real de un servidor en el espacio 🚀
Son argumenta que el gasto energético de un centro de datos terrestre es solo el 15% del coste operativo. El 85% restante se va en mantenimiento, refrigeración y personal. Enviar todo al espacio no elimina esos gastos; los traslada a cohetes, blindaje contra radiación y reparaciones orbitales. La propuesta de Musk, aunque técnicamente atractiva, no resuelve el problema de fondo: hacer más barato el acceso a datos para el usuario final.
La nube se queda en tierra firme ☁️
Al final, la idea de poner servidores en órbita suena a mudar el router al tejado porque el wifi llega mal al salón. Claro, el espacio ahorra electricidad, pero luego hay que pagar el lanzamiento de un cohete cada vez que un disco duro se estropea. Mientras tanto, seguiremos pagando la suscripción a la plataforma de streaming, esperando que no suba el precio para financiar el próximo viaje interestelar de un rack de servidores.