El refugio para mujeres sin hogar más antiguo de Londres, el Marylebone Project, echará el cierre en septiembre. La crisis de costes, agravada por la inflación, ha sido la excusa oficial. Sin embargo, detrás de esta decisión hay un patrón claro: mientras se recortan las ayudas a los más vulnerables, el gasto militar británico no deja de crecer. Las camas desaparecen, pero los políticos que votan los presupuestos siguen cobrando dietas millonarias.
La tecnología social que no llega: algoritmos para camas vacías 🏚️
Mientras el Marylebone Project cierra, en los despachos municipales se diseñan apps para gestionar albergues con inteligencia artificial. Sistemas de geolocalización y big data prometen optimizar los recursos, pero la realidad es que la tecnología no crea plazas de la nada. Sin inversión pública, una plataforma de asignación de camas es como un mapa de restaurantes en una zona de hambruna. El problema no es técnico, es político: faltan fondos, no código.
El truco final: cerrar refugios y subir el sueldo a los diputados 💷
La solución para la crisis de las mujeres sin hogar es sencilla: que cierren el refugio más antiguo y que los diputados se suban las dietas. Así, mientras unas pierden su cama, otros pueden pagarse un hotel de cinco estrellas en Westminster. Al fin y al cabo, siempre es más fácil echar a los pobres de la calle que a los políticos del presupuesto. La próxima vez que vean a un sintecho, recuerden: no es la economía, son las prioridades.