La población balear supera el millón trescientos mil habitantes, pero el malestar crece entre los locales. La mayoría de los nuevos residentes son extranjeros que acceden a viviendas mejores y, según denuncian los nativos, esquivan las multas de tráfico mientras ellos pagan. La masificación turística encarece la vivienda y genera una brecha de desigualdad que nadie sabe cuándo se cerrará. Nunca se define cuántos extranjeros son demasiados; solo parece que sobran los locales.
El algoritmo del alquiler: cuando el código premia al forastero 🏠
Las plataformas de alquiler vacacional usan algoritmos que priorizan perfiles con ingresos en divisas fuertes, como euros o libras. Un estudio local revela que el 70% de los nuevos contratos en Palma van a ciudadanos de la UE, mientras los mallorquines quedan relegados a opciones de segunda fila. La tecnología, lejos de democratizar el acceso, replica sesgos de mercado: el código no entiende de arraigo, solo de solvencia. Así, el software de gestión inmobiliaria se convierte en el portero virtual que deja fuera al nativo.
Multas con GPS: cómo evadir la sanción sin moverte de tu chalet 🚗
Dicen que el extranjero medio tiene un sexto sentido para esquivar multas, pero la realidad es más pedestre: muchos aparcan en zonas de carga y descarga sin que pase nada, mientras el vecino de toda la vida paga 200 euros por dejar el coche cinco minutos. Lo curioso es que, según la DGT, el 40% de las sanciones en zonas turísticas se anulan por errores en el envío al propietario registrado, que suele estar en Alemania. O sea, que si eres local y pagas, eres tonto; si eres foráneo, eres listo. O eso parece.