La sonda Lucy de la NASA ha revelado que el asteroide Donaldjohanson no es lo que parecía. Con forma de mancuerna y un giro desordenado que recuerda a una voltereta espacial, este cuerpo rocoso guarda minerales que solo se forman en presencia de agua líquida. El hallazgo sugiere que, en algún momento de su pasado, el asteroide tuvo agua, lo que ayuda a los científicos a reconstruir los primeros pasos del sistema solar.
Minerales acuáticos en una roca que da vueltas 🌊
El análisis de los datos de Lucy detectó filosilicatos, minerales que se originan cuando rocas y agua líquida interactúan durante largos periodos. La forma alargada y el movimiento caótico del asteroide indican que pudo ser el resultado de la fusión de dos cuerpos más pequeños o de un proceso de desgaste irregular. Para los astrónomos, esto es relevante porque revela que incluso asteroides pequeños pueden tener una historia geológica activa, desafiando la idea de que son simples escombros sin evolución.
El gimnasio cósmico de Donaldjohanson 🏋️
Parece que en el espacio también se usan mancuernas, aunque esta no sirve para hacer bíceps sino para marear a los científicos. Con sus volteretas constantes, Donaldjohanson parece más un acróbata en un circo interestelar que un asteroide serio. Y para colmo, resulta que tuvo agua. Quizás en el pasado fue una cantimplora espacial que perdió el tapón y ahora solo queda la forma de hacer ejercicio sin gravedad.