El ayuntamiento de Londres ha destinado una suma millonaria de dinero público a campañas de relaciones públicas para mejorar la percepción de inseguridad en la ciudad. En lugar de atacar problemas estructurales como la falta de vivienda asequible o el aumento de la pobreza, se opta por un lavado de imagen. La estrategia busca silenciar críticas con eslóganes en vez de con políticas efectivas que transformen la realidad.
El coste de oportunidad de no invertir en datos y desarrollo urbano 📊
Mientras los 7 millones se destinan a relaciones públicas, el sector tecnológico local carece de fondos para desarrollar plataformas de datos abiertos que midan la seguridad real. Sin inversión en sistemas de análisis predictivo o en infraestructura de vivienda inteligente, el ayuntamiento prioriza la imagen sobre la evidencia. Una gestión basada en indicadores objetivos permitiría diseñar políticas de prevención, pero se prefiere pagar a consultoras de marketing que a ingenieros urbanos.
Tal vez lo próximo sea un filtro de Instagram para los barrios 🤳
Si la solución es maquillar la realidad, quizás el siguiente paso sea contratar influencers para que digan que las colas del hambre son pop-up gastronómicas o que las viviendas inseguras son lofts vintage. Con ese dinero, podrían poner un cartel luminoso con el lema Londres brilla mientras la gente busca dónde dormir. Al menos, la campaña de relaciones públicas tendría más presupuesto que los servicios sociales.