Logitech ha presentado el Mobi Fold, un ratón plegable de 80 dólares que promete cargarse en sesenta segundos para ofrecer veintidós horas de uso. El dispositivo cabe en un bolsillo y busca competir en el mercado de periféricos portátiles. Sin embargo, el precio levanta cejas cuando un ratón básico cuesta diez dólares. La promesa de carga ultrarrápida suena bien, pero esconde condiciones que el comprador debe conocer antes de soltar la cartera.
La letra pequeña de la carga express y la autonomía prometida 🧐
El truco del minuto de carga requiere un cargador USB-C PD de alta potencia, que no viene en la caja. Sin ese adaptador, el tiempo se alarga a lo normal. Las veintidós horas de uso se miden en condiciones de laboratorio: con el sensor en bajo rendimiento, sin conectividad Bluetooth activa constante y en entornos de temperatura controlada. En uso real, con un ratón que necesita plegarse y desplegarse cada vez, la batería se reduce a unas doce o catorce horas. La tecnología de plegado es ingeniosa, pero el precio no refleja el coste de los componentes, sino el margen de diseño.
Ochenta pavos por un ratón que no viene con cargador 💸
El Mobi Fold es el primo rico de la familia de ratones: cuesta ocho veces más que uno normal, pero no incluye ni el cargador para aprovechar su única gracia. Es como comprar un coche eléctrico y descubrir que el enchufe rápido se vende por separado. El ciudadano medio que lo compre se llevará una carcasa bonita que se pliega, y luego pasará más tiempo buscando el cargador adecuado que usando las veintidós horas de batería. Al final, pagas por el lujo de decir que tienes un ratón que cabe en el bolsillo del pantalón, no por una revolución tecnológica.