El LIV Golf, circuito respaldado por Arabia Saudí, encajó un nuevo golpe en el US Open de Shinnecock. Jon Rahm y Bryson DeChambeau, dos de sus figuras más visibles, quedaron fuera del corte. Este resultado se suma a la reciente salida del fondo PIF, su principal inversor. Para el aficionado, el proyecto muestra inestabilidad y falta de competitividad real.
La tecnología no salva un modelo deportivo en crisis 🏌️
El LIV Golf apostó por innovaciones como recorridos más cortos, formato de 54 hoyos y música en vivo para atraer a nuevas audiencias. Sin embargo, estos cambios no compensan la falta de profundidad competitiva. Sin un sistema de méritos sólido ni rivales de élite constantes, sus torneos parecen exhibiciones sin tensión. La salida del PIF agrava la incertidumbre financiera, dejando a los jugadores en un limbo contractual.
El agujero del LIV es más grande que un bunker de Shinnecock ⛳
Mientras Rahm y DeChambeau hacían las maletas el viernes, el LIV Golf seguía vendiendo su idea de revolución. La realidad es que ni el dinero saudí ni los contratos blindados evitan que sus estrellas fallen en torneos de verdad. Quizá deberían considerar un formato de 18 hoyos o contratar a un caddie que sepa leer greens. Por ahora, su mayor logro es darle la razón a quienes nunca creyeron en el proyecto.