Publicado el 18/06/2026 | Autor: 3dpoder

Las Piedras de Newark: ¿Hebreo en Ohio antes de Colón?

En 1860, unos trabajadores hallaron en Ohio un conjunto de piedras con inscripciones en hebreo. Bautizadas como las Piedras de Holy de Newark, estos objetos sugieren un posible contacto entre culturas del Viejo Mundo y América mucho antes de 1492. El hallazgo, conservado en el museo local, divide a arqueólogos entre quienes lo consideran una prueba de viajes antiguos y quienes lo ven como una elaborada falsificación del siglo XIX.

close-up of ancient stone tablets with carved Hebrew inscriptions being examined by archaeologists in a 19th-century museum workshop, one worker holding a magnifying lens over the text while another brushes dust off the stone surface, worn chisel marks and cracked edges visible, dim oil lamp lighting casting long shadows, wooden display case in background, photorealistic historical illustration, aged patina on stone, dust particles floating in the air, dramatic chiaroscuro, ultra-detailed texture of rock and tool marks, cinematic museum interior

Análisis técnico: epigrafía y datación de las inscripciones 🧐

Las inscripciones combinan caracteres hebreos cuadrados con paleohebreo, un detalle que los escépticos señalan como anacrónico. La piedra, de arenisca local, fue analizada con microscopía electrónica en 2016. No se encontraron residuos de herramientas modernas, pero la erosión de los trazos es compatible con desgaste natural de entre 200 y 500 años. La falta de carbono orgánico en la superficie impide una datación absoluta. El debate técnico se centra en si los signos fueron tallados con buril de hierro o con punta de sílex.

La teoría del viajero judío que se perdió en Ohio 🤔

Según algunos entusiastas, un grupo de hebreos llegó a Ohio, talló diez mandamientos en piedra, y luego desapareció sin dejar rastro de casas, herramientas o huesos. Dejaron eso sí una lápida con un texto que nadie sabe leer del todo. Lo curioso es que los nativos locales, los hopewell, no dejaron constancia de sus visitantes barbudos. Quizás los antiguos hebreos eran muy discretos o, más probable, algún granjero del XIX tenía un buen cincel y mucho tiempo libre.