Científicos han desarrollado un ladrillo impreso en 3D capaz de reducir la temperatura del pavimento hasta 9 grados. Su funcionamiento es simple: absorbe agua de lluvia o humedad y, al calentarse con el sol, la libera lentamente. Esto genera un efecto de enfriamiento natural que baja el calor en las calles. Para los ciudadanos, la noticia es prometedora: menos uso de aire acondicionado, facturas de electricidad más bajas y un verano más llevadero.
Cómo funciona esta tecnología de enfriamiento pasivo 🧊
El ladrillo está fabricado con materiales cerámicos porosos y una estructura interna diseñada para retener agua. Cuando la radiación solar incide sobre la superficie, el agua almacenada se evapora, extrayendo calor del entorno. Este proceso, conocido como enfriamiento evaporativo, no requiere electricidad ni piezas móviles. Los ensayos en laboratorio muestran que el pavimento equipado con estos ladrillos se mantiene hasta 9 grados más fresco que el asfalto convencional. La clave está en la impresión 3D, que permite crear canales internos que optimizan la circulación del agua y la evaporación.
El asfalto se pone celoso de estos ladrillos sudorosos 😅
Mientras el asfalto tradicional se derrite de envidia (literalmente, en días de ola de calor), estos ladrillos hacen lo que cualquier ser vivo: sudar para refrescarse. Eso sí, hay que vigilar que no se conviertan en la nueva moda de las palomas, que ya estarán planeando cómo usarlos como piscina pública. Por ahora, la gran pregunta es si los vecinos podrán jurar que el suelo está sudando o si será excusa para echarle la culpa al ladrillo cuando el perro orine en la acera.