El aumento de agresiones a personas sin hogar revela una hipocresía colectiva: se les exige seguridad solo para quienes tienen un techo. La baja resolución de estos delitos muestra que el sistema los considera invisibles. La respuesta no es más vigilancia represiva, sino políticas de vivienda inmediata y patrullas sociales que prevengan la violencia desde la inclusión.
Patrullas sociales con IA para prevenir la exclusión 🏘️
Frente al enfoque punitivo, algunas ciudades desarrollan patrullas sociales equipadas con IA predictiva. Estos sistemas analizan patrones de desplazamiento, denuncias vecinales y datos de servicios sociales para identificar zonas de riesgo antes de que ocurra una agresión. La tecnología no sirve para criminalizar, sino para coordinar recursos: trabajadores sociales, albergues y mediadores. El objetivo es intervenir con apoyo, no con multas, reduciendo la vulnerabilidad de quienes habitan la calle.
La solución de moda: un botón del pánico para invisibles 🚨
Por supuesto, la opción estrella de algunos políticos es instalar un botón del pánico en cada cartón de mudanza. Porque si no puedes pagar un alquiler, al menos podrás avisar cuando te agredan. Eso sí, que el botón funcione con monedas, que la batería dure un invierno y que el operador no te confunda con una papelera. Mientras tanto, seguimos exigiendo seguridad para quien tiene DNI, no para quien solo tiene sombra.