Publicado el 17/06/2026 | Autor: 3dpoder

La URJC digitaliza el arte sacro de Vitoria en 3D

Alumnos de la Universidad Rey Juan Carlos han realizado un trabajo notable: escanear en tres dimensiones varias piezas del Museo de Arte Sacro de Vitoria. El resultado son modelos digitales de alta calidad que permiten conservar el patrimonio cultural sin manipular las obras originales. La ciudadanía gana acceso seguro a estas piezas, facilitando su estudio y difusión global sin riesgo de daño.

Estudiantes universitarios escaneando una talla de madera policromada del siglo XVI con un escáner láser 3D sobre trípode, mientras una pantalla muestra el modelo digital en tiempo real, otro alumno ajusta parámetros en un portátil con software de fotogrametría, vitrinas con relicarios y custodias doradas al fondo, iluminación tenue de museo con focos LED sobre la pieza, estilo photorealistic technical visualization, sombras suaves, textura detallada de la madera antigua, cables y equipo técnico visibles durante la captura de datos.

Cómo la fotogrametría captura la historia sagrada 🏛️

El proceso técnico emplea fotogrametría, que consiste en tomar cientos de fotografías desde ángulos precisos para que un software reconstruya la geometría de la pieza. Los alumnos utilizaron cámaras de alta resolución y luces controladas para evitar reflejos en metales y policromías. Cada modelo resultante permite rotar, ampliar y medir la obra con exactitud milimétrica. Esta técnica no reemplaza la experiencia física, pero ofrece un respaldo digital fiable para investigadores y restauradores, garantizando la preservación del original.

Adiós al polvo: el arte ahora se ve sin salir de casa 🛋️

A partir de ahora, los visitantes podrán admirar estas piezas sagradas desde el sofá, en pijama y sin pagar entrada. Eso sí, el escáner no capta el olor a incienso ni el sonido de las pisadas en la madera del museo. Tampoco reproduce el sermón del guía, lo cual algunos considerarán una mejora sustancial. La tecnología acerca el arte, pero el misterio de verlo en persona sigue siendo un lujo que no se digitaliza.