En Indonesia, solo dos hembras de rinoceronte de Borneo, Pari y Pahu, sobreviven. Sin machos, la especie está condenada. Para evitarlo, conservacionistas planean capturar a Pari, extraerle óvulos y fertilizarlos con esperma de un rinoceronte de Sumatra. Si el embrión prospera, una madre sustituta lo gestaría. Es un plan científico extremo para una especie al borde del abismo.
FIV extrema: cómo un embrión híbrido puede salvar un linaje 🧬
El proceso es complejo: primero, sedarán a Pari para una extracción quirúrgica de óvulos. Luego, en laboratorio, se inyectará esperma congelado de un rinoceronte de Sumatra, especie genéticamente cercana. Si la fertilización funciona, el embrión se implantará en una hembra de rinoceronte blanco o de Sumatra, que actuará como vientre de alquiler. El objetivo es generar crías que, aunque híbridas, preserven el ADN de Borneo.
Pari, la última esperanza con cuernos y sin cita 🦏
Pari no pidió ser la última de su especie, pero ahora es la protagonista de un drama reproductivo. Mientras otras hembras buscan pareja en Tinder, a ella le toca un plan B con jeringas y un donante de Sumatra. Si todo sale bien, su futuro hijo será un híbrido que no sabrá si es de Borneo o de Sumatra. Al menos, no tendrá que preocuparse por pagar pensión.