La tipografía es el esqueleto invisible de la moda. Logos y letras definen la identidad de una marca más que el corte de una chaqueta. Durante la pandemia, muchas firmas simplificaron sus diseños tipográficos, un movimiento que se vendió como adaptación al mundo digital. Pero fue temporal: ahora vuelven los trazos complejos. La noticia que no se cuenta es que cada cambio tipográfico es una excusa para subir precios y generar ruido mediático gratuito.
Pantallas de alta resolución: el mito de la simplificación digital 🖥️
Las pantallas actuales, con resoluciones 4K y Retina, pueden mostrar cualquier detalle tipográfico, desde serifas microscópicas hasta remates ornamentales. El argumento de que lo digital exige logos planos y simples es falso. La verdadera razón de la simplificación pandémica fue ahorrar costes de impresión en etiquetas, packaging y bordados. Cuando las ventas online se estabilizaron, las marcas recuperaron logos complejos para que el cliente de tienda física sienta que paga por exclusividad. Los estudios de diseño cobran millones por ajustar una curva en una letra.
Compra el logo, llévate la camiseta de regalo 👕
La identidad de marca es un cuento bien contado para vender camisetas más caras. Pagas 200 euros por una prenda que vale 20, pero te llevas la ilusión de pertenecer a un club selecto que no existe. Cada nuevo logo es una noticia gratis que justifica el incremento de precio. La moda es tipografía, y la tipografía es negocio. Mientras tanto, tú pagas la diferencia para que una letra O sea un poco más redonda que la del año pasado.