Nintendo vende la Switch 2 como el pasaporte a unas vacaciones perfectas: portátil, ligera, lista para la playa o el avión. Con títulos como Mario Kart World y Star Fox, la campaña apela a la felicidad y los recuerdos compartidos. Sin embargo, bajo ese brillo de eterno verano se esconde un coste que no aparece en los anuncios.
El hardware que pagas antes de jugar 💸
La consola cuesta 400 euros, y los juegos, 70. Si sumas un mando extra o una funda, el desembolso inicial supera los 500 euros. Nintendo ha optimizado el hardware para ofrecer buen rendimiento en formato portátil, pero el precio de entrada es elevado. Mientras el marketing muestra sonrisas bajo el sol, la realidad es que muchos usuarios necesitan financiación para acceder a esa experiencia.
Recuerdos de plástico y tarjeta de crédito 💳
Nintendo promete crear recuerdos imborrables, pero lo que realmente crea son transacciones en tu cuenta bancaria. Los niños ven el anuncio y sueñan con partidas en la piscina; los padres ven el precio y sueñan con pagarlo a plazos. Al final, la felicidad compartida existe, pero viene con IVA incluido. Y si los recuerdos no llegan, al menos te queda una consola bonita para hacer peso en la maleta.