Investigadores del King´s College de Londres han puesto en marcha un Laboratorio de la Risa para analizar si esta expresión ayuda a pacientes con enfermedades pulmonares crónicas. La hipótesis es que reír mejora la capacidad respiratoria y el bienestar emocional. Para la ciudadanía, esto abre la puerta a tratamientos comunitarios sencillos y gratuitos, donde una carcajada podría ser parte de la terapia diaria.
Ciencia y tecnología tras la carcajada terapéutica 😄
El equipo londinense utiliza sensores de flujo aéreo y dispositivos de espirometría conectados a software de análisis en tiempo real. Miden la capacidad pulmonar antes y después de sesiones de risa inducida, comparándola con ejercicios de respiración convencionales. Los datos preliminares sugieren que una risa profunda activa el diafragma de forma similar a ciertas técnicas de rehabilitación pulmonar, pero con un componente social que facilita la adherencia al tratamiento.
Pues vaya: ahora resulta que reír es sano y encima barato 😂
Después de años pagando sesiones de yoga de la risa con monitores en chándal fosforito y vídeos motivacionales de señoras riendo en círculo, resulta que la ciencia confirma lo que ya sabíamos: que echarse unas risas con los colegas en el bar es más efectivo que medio botiquín. Lo próximo será que el médico nos recete un chiste malo cada ocho horas y que la Seguridad Social subvencione los monólogos de humoristas. Que no falten las risas, que el aire es gratis.