La crisis de fabricación de memoria RAM, acelerada por la vorágine de la inteligencia artificial, está golpeando directamente a los bolsillos de los jugadores. El CEO de Micron ya lo advirtió: los precios no se normalizarán hasta 2028. Esto ha provocado que consolas como Xbox y las nuevas Steam Machine suban hasta 150 dólares, convirtiendo la compra de hardware en una decisión económica compleja para las familias.
El cuello de botella de la IA y su efecto en el hardware gamer 🎮
El problema no es solo la alta demanda de chips para servidores de inteligencia artificial. La producción de memorias DDR5 y GDDR7, vitales para juegos modernos, compite directamente con las necesidades de los centros de datos. Los fabricantes priorizan contratos corporativos más rentables, dejando a los usuarios de PC y consolas con menos stock y precios inflados. Para actualizar un equipo hoy, se paga un 30% más que hace dos años.
La broma de tener que vender un riñón por 16GB de RAM 😅
Ahora resulta que los asistentes de IA, esos que te escriben poemas, se han comido toda la memoria que necesitabas para jugar al FIFA. Es irónico: mientras le pides a ChatGPT que te haga la compra, los fabricantes le dan prioridad a sus servidores. Así que, si querías ampliar tu PC, prepárate para vender la consola o pedir un préstamo. El ocio digital se ha vuelto más caro que un menú del día.