En las heladas alturas de la meseta de Ukok, un hallazgo arqueológico en 1993 reveló los restos momificados de una mujer de la cultura Pazyryk. Su cuerpo, conservado por el permafrost, muestra tatuajes complejos de animales mitológicos y evidencias de consumo de sustancias medicinales como cannabis. El contexto cultural de esta figura sigue siendo objeto de estudio.
Análisis forense y datación: tecnología al servicio de la historia 🔬
Los estudios con tomografía computarizada y datación por radiocarbono sitúan a la Princesa de Ukok en el siglo V a.C. El análisis químico de sus restos reveló altas concentraciones de mercurio y cannabis, posiblemente usados en rituales chamánicos o como analgésicos. Los tatuajes, realizados con hollín y grasa, muestran una técnica de punción precisa que sugiere un alto estatus social y un conocimiento anatómico avanzado para su época.
La influencer neolítica que no pudo subir un selfie 😂
Mientras hoy nos maquillamos para Instagram, esta dama siberiana optó por tatuajes permanentes de ciervos alados y carneros. Y en lugar de ibuprofeno, se administró cannabis de forma controlada. Vamos, que si viviera hoy, probablemente tendría un canal de YouTube sobre medicina alternativa y un debate con dermatólogos sobre la tinta de hollín. Pero al menos, su look post-mortem sigue siendo tendencia en los congresos de arqueología.