Una roca con marcas extrañas hallada en Massachusetts desata un debate que dura décadas. La Inscripción de Bourne presenta caracteres que algunos investigadores vinculan con fenicios o íberos, sugiriendo un contacto precolombino. Sin embargo, la comunidad académica no se pone de acuerdo sobre su autenticidad, dejando el origen de la piedra en un limbo entre la evidencia y la especulación.
Análisis epigráfico y datación de los caracteres 🧐
Los métodos de datación aplicados a la piedra se topan con un problema básico: la roca en sí puede ser antigua, pero los surcos grabados carecen de material orgánico para carbono-14. El análisis de desgaste y pátina sugiere que las incisiones podrían tener siglos, pero no hay consenso. La epigrafía comparativa apunta a similitudes con alfabetos del Mediterráneo antiguo, aunque los críticos señalan que cualquier aficionado con un cincel pudo imitar esos trazos. La tecnología actual no permite un veredicto claro.
Spoiler: la piedra no habla (y menos en fenicio) 😅
Si la piedra de Bourne pudiera hablar, probablemente diría algo como: llevo aquí 300 años y nadie se pone de acuerdo. Mientras tanto, los defensores del contacto transatlántico la muestran como prueba irrefutable, y los escépticos la califican de broma de un colono aburrido. Lo único seguro es que, hasta que no aparezca un fenicio con pasaporte y foto, seguiremos discutiendo si es un tesoro arqueológico o una piedra con garabatos.