Un equipo de científicos ha encontrado en Siberia los restos más antiguos de peste bubónica, con 5.500 años de antigüedad. Los análisis de 46 tumbas de cazadores-recolectores revelan que al menos 18 personas murieron infectadas con Yersinia pestis y fueron enterradas apresuradamente en fosas comunes. Este hallazgo cambia la cronología de la enfermedad.
Cómo la tecnología genética reescribe la historia de las epidemias 🧬
Los investigadores aplicaron secuenciación de ADN antiguo a los restos óseos y dentales. Detectaron trazas de Yersinia pestis en el 39% de los individuos analizados. La bacteria mostraba características genéticas primitivas, sin el gen que permite la transmisión por pulgas, lo que sugiere una propagación directa entre humanos. Esto demuestra que la peste existía en comunidades dispersas antes de la agricultura intensiva.
La peste no necesita ciudades, solo malas compañías 💀
Resulta que los cazadores-recolectores siberianos ya tenían su propia versión del confinamiento: fosas comunes. Mientras nosotros discutimos sobre distancia social, ellos llevaban 5.500 años demostrando que para contagiarse de peste no hace falta vivir en un piso de 50 metros cuadrados. Solo basta con compartir el mismo campamento y no lavarse las manos.