La salida a bolsa de ITG promete una inyección de capital para mejorar la conectividad, pero el foco está en los grandes operadores. Mientras tanto, zonas rurales y hogares con bajos ingresos siguen sin acceso asequible a internet. Se celebra la inversión en infraestructura digital, pero el servicio sigue siendo un lujo para una parte importante de la población.
Condicionar la inversión a la cobertura universal 🌐
La solución realista no es frenar estas operaciones financieras, sino establecer condiciones claras. Es viable exigir que un porcentaje de los fondos captados se destine a inversiones obligatorias en cobertura universal y tarifas sociales. De esta forma, el despliegue de fibra y 5G no solo maximiza el beneficio de los accionistas, sino que garantiza conectividad básica para quienes hoy están desconectados por razones económicas o geográficas.
La fibra llega, pero el precio te deja en visto 💸
Es curioso: anuncian fibra hasta en la sopa, pero cuando preguntas por una tarifa social te miran como si pidieras internet con palomas mensajeras. Mientras los accionistas celebran con cava, en los pueblos aún se conforman con que el 4G no se caiga al pasar las ovejas. Al paso que vamos, la brecha digital se cierra con wifi, pero se abre con tarifas de lujo.