La colección de fotografía femenina de Donata Pizzi ha encontrado hogar en un antiguo búnker de Roma. Con 300 obras de 90 autoras italianas desde los años 60, el espacio conserva el trabajo de figuras como Letizia Battaglia. Para la ciudadanía, este archivo ofrece acceso a un patrimonio que visibiliza historias de mujeres a menudo olvidadas, preservando la memoria visual y fomentando la investigación social.
Tecnología de conservación en un refugio de hormigón 🛡️
El espacio, originalmente diseñado para resistir bombas, ahora alberga un sistema de climatización estable que protege negativos y copias de la humedad y el calor. Las condiciones del búnker, con sus gruesos muros de hormigón armado, ofrecen un ambiente natural contra las fluctuaciones térmicas. Se ha instalado iluminación LED de espectro controlado para evitar la degradación de los materiales sensibles, y un software de catalogación digital permite indexar cada obra con metadatos sobre la autora y el contexto histórico.
El búnker que ahora esconde arte en vez de secretos 🤫
Quién le iba a decir al viejo búnker que pasaría de guardar planes de defensa a proteger fotos de mujeres con cámaras. Antes el único flash que veía era el de las explosiones; ahora solo soporta el de los fotógrafos que retratan a las retratistas. Eso sí, el recinto sigue siendo igual de hermético, pero al menos el misterio ahora merece la pena: saber qué ocurría detrás del objetivo de Letizia Battaglia.