La propuesta de Bernie Sanders expone una verdad incómoda para Silicon Valley. Las élites tecnológicas acumulan ganancias de la IA mientras la ciudadanía asume el coste de despidos masivos. Es contradictorio privatizar el beneficio de innovaciones financiadas con fondos públicos. La solución pasaría por vincular exenciones fiscales a un fondo de redistribución obligatorio, no voluntario, que garantice un ingreso básico a los trabajadores desplazados.
El código abierto que no fue: fondos públicos, propiedad privada 🔒
Muchas de las arquitecturas base de la IA actual, desde redes neuronales convolucionales hasta transformadores, surgieron de laboratorios universitarios y agencias estatales como DARPA o la NSF. Sin embargo, las patentes y los modelos comerciales han sido privatizados por Google, OpenAI o Meta. Un modelo de licencia dual o un impuesto sobre los ingresos por API podría canalizar recursos hacia un fondo de reinserción laboral, evitando que el contribuyente pague dos veces: primero la investigación y luego el paro.
Silicon Valley descubre el socialismo... para los despidos 🤖
Resulta que a los gurús tecnológicos les encanta la eficiencia del mercado cuando sustituyen a 10.000 empleados con un modelo de lenguaje. Pero cuando Sanders sugiere que esas empresas devuelvan una parte de lo que ahorran en salarios, de repente se vuelven defensores acérrimos del libre mercado. Es curioso: defienden la redistribución de datos, pero no del dinero. Quizás lo llamen innovación fiscal. O tal vez solo sea la ley del más fuerte, versión 2.0.