La reciente queja de Volkswagen sobre las multas europeas a la industria oculta una realidad incómoda: el sector lleva décadas retrasando alternativas limpias para maximizar sus beneficios con combustibles fósiles. Las sanciones no son un capricho regulatorio, sino una herramienta necesaria cuando el mercado falla en corregir las externalidades de la contaminación.
Tecnología y externalidades: el coste real de la combustión 🌍
La comparación que hace Volkswagen es hábil pero engañosa, porque obvia que la internalización de costes ambientales es un principio básico de economía. Las emisiones de CO2 y partículas generan gastos sanitarios y climáticos que la sociedad termina pagando. Si el gigante alemán quiere libertad de mercado, debería empezar por asumir esos costes en sus balances y dejar de presionar contra normativas diseñadas para proteger la salud pública.
Libertad de mercado, pero solo para contaminar gratis 💸
Ahora resulta que la libertad de mercado es maravillosa cuando toca vender SUV diésel, pero un horror cuando hay que pagar por los daños que causan. Es como pedir barra libre en un restaurante y quejarse de que la cuenta llegue al final. Si Volkswagen quiere competir sin reglas, que empiece por fabricar coches que no envenenen el aire que respiramos. Ironías del capitalismo.