El informe de Manos Unidas desmonta el relato del crecimiento como beneficio universal. La pobreza extrema no es un fallo del sistema, sino una consecuencia lógica de políticas fiscales que protegen a los más ricos. Mientras las grandes fortunas acumulan capital en paraísos fiscales, millones de personas carecen de acceso a sanidad o vivienda digna. Ignorar esta realidad es un acto de complicidad.
El algoritmo de la desigualdad: cómo la tecnología amplifica la brecha 🤖
La automatización y la inteligencia artificial no crean empleo para todos; concentran el valor en manos de quienes poseen los datos y los medios de producción. Las plataformas digitales optimizan la extracción de beneficios sin redistribuir riqueza. Mientras tanto, los estados subvencionan a gigantes tecnológicos con exenciones fiscales, y los ciudadanos pagan el coste en servicios públicos precarios. La tecnología no es neutral: es una herramienta política.
Solución milagrosa: pedirle a un tiburón que devuelva la presa 🦈
La propuesta de impuestos progresivos suena tan bien como pedirle a un tiburón que devuelva el brazo del bañista. Las grandes fortunas llevan décadas diseñando el sistema a su medida, y ahora les pedimos que paguen más. Claro, seguro que aceptarán encantados, justo después de que los paraísos fiscales cierren por vacaciones perpetuas. Mientras, seguimos esperando ese milagro fiscal que nunca llega.