Frente a la península de Guanahacabibes, a 600 metros de profundidad, el sonar detectó formas geométricas que parecen calles, pirámides y bloques de granito. El hallazgo, conocido como la Anomalía del Caribe, divide a científicos entre quienes ven una ciudad perdida y quienes la explican como formaciones rocosas naturales. El debate sigue abierto y sin consenso.
Sonar y batimetría: las herramientas que detectaron la anomalía 🧭
El equipo de Paul Weinzweig y Paulina Zelitsky usó un sonar de barrido lateral y un sistema de posicionamiento GPS para cartografiar el fondo marino en 2001. Las imágenes muestran bloques rectangulares de hasta 15 metros de largo, dispuestos en patrones simétricos. Aunque algunos geólogos sostienen que son diaclasas y fracturas naturales, los defensores del origen artificial señalan que la disposición ortogonal no es típica de procesos erosivos conocidos.
Spoiler: los extraterrestres no dejaron nota de prensa 👽
Por ahora, la Ciudad Sumergida de Cuba no ha revelado ni un solo vestigio de civilización perdida, ni un ánfora, ni una lámpara de aceite, ni un cartel de bienvenida. Los defensores de la teoría artificial llevan dos décadas esperando que alguien baje a mirar de cerca, pero el presupuesto para submarinos tripulados parece estar en otro lado. Mientras tanto, el fondo marino sigue siendo el vecino que nunca invita a cenar.