Un reciente estudio confirma que la diferencia de precio entre coches eléctricos y de combustión interna ha pasado del 23% al 21% en cinco años. En 2021, un eléctrico costaba 38.907 euros frente a 31.509 euros de uno de combustión; en 2026, las cifras subieron a 44.397 y 36.736 euros. Esto significa que el acceso al vehículo eléctrico sigue siendo complicado para la mayoría de la ciudadanía, ya que la brecha económica persiste sin cerrarse de forma significativa.
Tecnología de baterías: avances que no abaratan el producto final 🔋
Aunque la densidad energética de las baterías ha mejorado y los costes de producción de celdas han descendido un 14% en el mismo periodo, el precio final al consumidor no refleja esa tendencia. Factores como la inflación de materias primas (litio, cobalto) y la incorporación de sistemas de infoentretenimiento y asistentes de conducción elevan el coste total. El desarrollo tecnológico avanza, pero no logra traducirse en un precio más accesible para el comprador medio.
La electrificación: una promesa que sigue siendo cara de cumplir ⚡
Los fabricantes insisten en que el futuro es eléctrico, pero el bolsillo del ciudadano aún no se ha enterado. Con una diferencia que solo ha bajado dos puntos porcentuales en medio lustro, parece que la transición ecológica avanza al ritmo de una tortuga con sobrepeso. Si la tendencia sigue así, para cuando los eléctricos cuesten lo mismo que los de combustión, quizás ya todos viajemos en hoverboard.