La 47ª edición del Trofeo de las Fuerzas Armadas convocó este sábado a una flota de cruceros y velas ligeras en la Bahía de Palma. Organizado por el Real Club Náutico de Palma y la Armada, el evento busca reforzar los vínculos entre militares y civiles. Para los asistentes, representa una oportunidad de disfrutar del deporte náutico gratuito y fomentar la convivencia social en la costa mallorquina.
Navegación táctica con asistencia de sistemas digitales ⛵
Las embarcaciones participantes integraron tecnologías como GPS diferencial y sistemas AIS para optimizar las rutas en tiempo real. Los cruceros emplearon software de meteorología marina para ajustar velas según las rachas variables del mediodía, mientras que las clases ligeras usaron compás electrónico y sensores de viento aparente. La flota combinó precisión digital con maniobras tradicionales, demostrando que la navegación de regata sigue siendo un ejercicio de cálculo y adaptación.
Marineros de sofá: la tripulación que más sufrió fue la del bar 🍺
Mientras los regatistas lidiaban con trasluchadas y ceñidas, en la terraza del RCNP se libraba otra batalla: la de la sombra y la caña bien tirada. Allí, los críticos náuticos de salón aseguraban que ellos habrían ganado con solo tener un barco, un patrón y menos resaca. Al final, el único trofeo que no se mojó fue el de la cuenta del chiringuito.