En 1964, el buque oceanográfico Eltanin fotografió una estructura vertical y simétrica en el lecho marino antártico. El objeto, de unos 20 centímetros, parecía una antena metálica con un patrón de rejilla. La imagen dio la vuelta al mundo como posible evidencia de tecnología desconocida o vida extraterrestre. Sin embargo, la ciencia lo clasificó como una esponja marina del género Cladorhiza.
Análisis técnico de la estructura fotografiada 🔬
El objeto muestra una base anclada al fondo y un tallo recto que sostiene una estructura radial con ángulos de 90 grados. Los biólogos marinos explican que ciertas esponjas carnívoras desarrollan formas simétricas para maximizar la captura de presas en corrientes. La fotografía, tomada a 4000 metros de profundidad, carece de referencias de escala. Sin análisis genético ni muestras físicas, la hipótesis de la antena carece de soporte material.
Spoiler: no era una antena alienígena 👽
La imagen sigue circulando en foros como prueba de que los extraterrestres tienen problemas de cobertura en el Polo Sur. Si fuera una antena, su diseño sería funcional para captar señales de ballenas, no de civilizaciones interestelares. Al final, lo más misterioso es cómo una esponja logró engañar a tantos durante décadas. Quizás lo único alienígena aquí es nuestra capacidad de ver tecnología donde solo hay biología.