La Academia de Cine ha abierto un concurso para diseñar el futuro Museo del Cine en el antiguo edificio del NO-DO. El pliego incluye una condición clara: queda prohibido el uso de inteligencia artificial generativa que reemplace la creatividad humana. Se permiten herramientas técnicas auxiliares, como softwares de modelado o renderizado, pero la idea central debe salir de una mente con materia gris, no de un algoritmo.
Renderizado sí, guion generado no: los límites de la IA auxiliar 🎨
El concurso distingue entre lo que es creatividad y lo que es mera ejecución técnica. Un arquitecto puede usar un programa de diseño asistido por ordenador para calcular estructuras o visualizar espacios, pero no puede pedirle a un chatbot que le genere la propuesta conceptual del museo. La norma busca evitar que la identidad del edificio sea un collage de datos ajenos. El jurado valorará el proceso humano, desde el boceto a lápiz hasta la maqueta física.
El NO-DO resucita, pero sin deepfakes ni guiones de ChatGPT 🎬
El antiguo edificio del NO-DO, famoso por su propaganda aséptica, ahora resucita como templo del cine. La paradoja es que, para celebrar el séptimo arte, la Academia prohíbe justo la tecnología que podría generar un making of del museo en cinco segundos. Eso sí, los arquitectos podrán usar IA para calcular si la taquilla aguanta el peso de los visitantes, pero no para decidir si la entrada debe tener forma de claqueta. La creatividad, al parecer, sigue siendo cosa de humanos con café y horarios imposibles.