Nick Kyrgios, de 31 años, sumó su primer triunfo individual en 15 meses al vencer a Corentin Moutet en el Stuttgart Open. El australiano mostró un nivel sólido sobre césped, superficie donde siempre rinde. Su regreso tras la lesión ilusiona a los aficionados, que esperan verlo competir en los próximos torneos con opciones reales.
La evolución técnica de un regreso trabajado en silencio 🎾
El partido evidenció que Kyrgios ha ajustado su juego para proteger su muñeca. Redujo la potencia en el saque plano y aumentó el uso de cortados y dejadas, lo que le permitió controlar los tiempos sin forzar el brazo. Su movilidad lateral fue correcta, y la lectura de los puntos en hierba sigue siendo un factor diferencial. Aunque el ritmo de partido no es aún el de 2022, la estructura táctica mostró solidez.
La raqueta que no se rompió y otras sorpresas del regreso 🤯
Lo más llamativo no fue la victoria, sino que Kyrgios completó el partido sin discutir con el juez de silla, sin pedir la camilla y sin romper una sola raqueta. Algunos aficionados pensaron que era un doble de él. Hasta pidió tiempo médico por un calambre en la sonrisa, que según su equipo, se debía a la emoción de no haber insultado a nadie en tres sets.