Treinta años después de su publicación, el disco Omega, que fusionó el flamenco de Enrique Morente con el rock de Lagartija Nick, vuelve a los escenarios. Kiki Morente, hijo del cantaor, lidera esta gira que recupera un trabajo que desafió etiquetas y géneros. Para el público, es una oportunidad de redescubrir una obra que sigue vigente y que conecta con nuevas generaciones a través de un mensaje de libertad creativa.
El sonido que desafió los límites técnicos del flamenco 🎸
La producción de Omega, grabada en 1996, combinó guitarras distorsionadas con palmas y cante jondo, algo que en su momento parecía una herejía sonora. Para esta gira, el equipo ha trabajado en la ecualización de los temas originales, adaptando las frecuencias a sistemas de sonido modernos sin perder la crudeza del directo. El reto técnico ha sido mantener el equilibrio entre la potencia del rock y la sutileza del flamenco, usando monitores in-ear y amplificación digital para evitar la saturación en los matices vocales.
La prueba de que el flamenco también puede llevar distorsión 🤘
Quien piense que el flamenco solo admite palmas y cajón flipará cuando escuche a Kiki Morente cantar por bulerías mientras Lagartija Nick suena como si estuvieran desmontando un escenario. La gira promete momentos de confusión sonora donde el respetable no sabrá si aplaudir con las palmas o con las palmas en la cabeza. Al menos, esta vez nadie dirá que el flamenco es solo cosa de señores mayores con chaquetilla de lunares.