La Comunidad Valenciana sube el presupuesto de Justicia un 5,6%, hasta los 612,9 millones, con promesas de digitalización y apoyo a víctimas. Suena bien sobre el papel. Pero el aumento no resuelve la escasez crónica de jueces, fiscales y funcionarios. Los ordenadores nuevos no sirven si no hay quien los maneje, y la atención psicológica sigue siendo insuficiente para quienes esperan dos años una sentencia.
Digitalización sin personal: el espejismo tecnológico de la justicia 🖥️
Invertir en tecnología judicial es necesario, pero no basta. Sin un plan que contrate a más funcionarios y dote de medios físicos a los juzgados, la digitalización solo maquilla la realidad. Los sistemas informáticos avanzados chocan con la falta de mantenimiento y de personal cualificado. El resultado son expedientes que se acumulan, plazos que se alargan y una justicia que promete agilidad pero ofrece lentitud. El dinero no sustituye a las personas.
La justicia rápida: un lujo que solo algunos pueden pagar ⏳
Ahora resulta que tener un juicio en menos de dos años es casi un privilegio. Suben el presupuesto, pero los plazos suben más. La próxima vez que alguien espere una sentencia, que se consuele pensando que al menos el ordenador del juzgado será nuevo. Mientras, el psicólogo de víctimas seguirá haciendo malabares para atender a cien personas por turno. La justicia es un derecho, pero aquí parece más bien un sorteo: a ver a quién le toca esperar menos.