Un juez ha anulado una sanción de 200 euros por cruce de línea continua en la A-6. El motivo: las dos fotografías del radar no captaban el instante preciso de la infracción. Este caso revela un patrón preocupante: la DGT utiliza equipos mal configurados que generan multas ilegales, confiando en que la mayoría de conductores pague sin recurrir. El fallo judicial es una excepción, no la norma.
El truco técnico de los radares mal calibrados 🚦
Los radares de la DGT deben capturar dos fotos con un intervalo mínimo para demostrar el movimiento continuo. En la A-6, el dispositivo tomó imágenes sin sincronización, mostrando el coche ya sobre la línea, pero no el cruce. Esto es un fallo de configuración recurrente: muchos equipos están programados para disparar con retraso, generando pruebas insuficientes. La ley exige precisión, pero la tecnología no la garantiza. Los conductores que pagan asumen una culpa que la foto no prueba.
El juez anula una, pero el radar sigue cobrando 💸
La buena noticia: un conductor se ahorró 200 euros. La mala: los otros 500 que pagaron esa semana en el mismo punto no saben que su multa también era ilegal. Es como si el radar tuviera un modo recaudación express: dispara, cobra y que recurra el listo. La DGT cuenta con que el papeleo desanime a la mayoría. Así que ya sabes, si te multan, revisa las fotos. O mejor, paga y sonríe: tu dinero financia más radares mal puestos.