El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, ha declarado que la caída de las acciones tecnológicas no debe asustar a nadie y que es momento de comprar a precios bajos. Mientras tanto, en Corea del Sur el índice bursátil ha perdido más del quince por ciento y el gobierno ha salido al rescate con medidas de emergencia para contener el pánico entre los inversores. La pregunta es quién se beneficia realmente de este consejo.
La inteligencia artificial como excusa para la volatilidad 📉
Detrás del discurso optimista de Huang se esconde una estrategia clásica: que los pequeños ahorristas compren en plena corrección para apuntalar el valor de las carteras de los grandes fondos. El relato de que el auge de la inteligencia artificial apenas comienza sirve para justificar cualquier caída como una oportunidad, pero los datos muestran que el mercado coreano ya requirió intervención estatal. Cuando los gobiernos frenan el pánico con dinero público, los ejecutivos no pierden; quienes asumen el riesgo real son los ciudadanos que entran en el momento equivocado.
El jefe sonríe, el ahorrista paga el pato 💸
Es curioso que un ejecutivo que gana millones en bonus anuales nos diga que no temamos perder nuestros ahorros. Si la caída fuera tan buena oportunidad, uno esperaría que los directivos vendieran sus mansiones para comprar más acciones, pero no: prefieren que la gente común meta la mano al bolsillo mientras ellos esperan sentados. En Corea, el gobierno interviene para salvar a especuladores que apostaron fuerte y perdieron; al pequeño ahorrista solo le queda rezar para que el rescate no llegue después de que él ya haya vendido con pérdidas.